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GOZO Y TRISTEZA
Por Pepita Sanchís

Los planetas representan energías que pueden manifestarse de forma positiva (provechosa) o negativa (contraproducente).

Desde antiguo, los astrólogos nos dicen que cada planeta tiene dos domicilios y una exaltación en signos en los que dicha energía, representada por el planeta en cuestión, puede expresarse libremente y dar lo mejor de sí.

Pero hay otro concepto, mucho menos utilizado, y que también nos viene de la tradición. Se trata del "gozo" y de la "tristeza". Del mismo modo que un planeta puede derramar mejor su fuerza en un signo u otro por determinadas afinidades con ese signo, también lo puede hacer desde una casa u otra, porque ese área está más en consonancia con la energía del planeta. Cabría, pues, entender el "gozo" de un planeta en una casa como una empatía entre dicha energía y el área en cuestión, o una parcela de la vida en que esa energía es más eficaz y provechosa.

La tristeza será el concepto contrario: un planeta, en una casa que cubre unas actividades o un campo de acción con el que dicho planeta no armoniza, tal vez porque se trate de una tarea para la que esa energía es más un estorbo que una ventaja, es la casa de tristeza de ese planeta.

Para poner un ejemplo práctico: un bolígrafo es un objeto sumamente útil. Si empleo ese bolígrafo para escribir, dicho bolígrafo estará haciendo la acción (casa) para la cual ha sido concebido. Si pretendo usarlo para peinarme, la cosa me puede salir bastante mal, porque un bolígrafo no es un objeto útil en esa cuestión, y más me traerá dificultades que beneficios.

Las casas de tristeza y gozo de los planetas son las siguientes:

Planeta Gozo Tristeza
Sol IX III
Luna III IX
Mercurio I VII
Venus V XI
Marte VI XII
Júpiter XI V
Saturno XII VI

La siguiente cuestión a tratar es ésta: ¿por qué asignaron los antiguos tal o cual casa como gozo o tristeza de un planeta? No sé si existe una razón astronómica, pero sí parece que haya una relación de empatía.

Antes de explicar el por qué un planeta está mejor en una casa o en otra, cabría hacer dos matizaciones:

-El criterio de gozo o tristeza es un criterio general, pero otros factores de una carta pueden matizarlo. Por ejemplo: la Luna está en la casa de su tristeza en la IX, pero, personalmente, tengo una amiga profesora de filosofía con una Luna en IX en Géminis. En su caso, todo lo que se va a decir de la tristeza de la Luna en IX es falso, pues, al encontrarse en un signo tan intelectual como Géminis y al ser Mercurio el regente de la IX, su pensamiento es abstracto y analiza perfectamente sus emociones.

-Es posible, y eso es una opinión personal, que, aparte de la presencia, la regencia también tenga una especial dignidad. Si la Luna está en la casa de su gozo en la III, quizá también sea buena como regente de la III, aunque con las salvedades pertinentes.

Veamos ahora una posible explicación de los gozos y las tristezas de los planetas en las casas:

SOL

El Sol es un planeta que ordena a los demás. Representa nuestro yo, pero también nuestra capacidad creativa y nuestra voluntad. La casa en la que se ubica indica aquello en lo que brillamos, en lo que destacamos, en lo que aportamos nuestras mayores energías y la luz de la verdad, aquello que es el foco de nuestra atención.

Por su especial dignidad sobre los demás planetas, es evidente que el Sol estará mejor sobre el horizonte, pues allí es donde puede repartir más eficazmente su luz. Si está en la casa IX, señala a un individuo que busca a Dios o la sabiduría con todas sus energías, pues la Casa IX es casa de los estudios superiores, de la religión y de la "amplitud de mente". ¿Qué mejor que destacar en ello y dedicar la mayor energía del ser humano a ampliar los propios horizontes físicos y mentales, a buscar la verdad y estudiar el profundo significado de la vida?

En cambio, la casa III es la de los pensamientos "de diario", los de "ir por casa", la mente más primaria, la que no tiene horizontes. La cualidad de la III es que es una casa de intercambio y de comunicación. donde hablamos y hacemos canjes, o nos movemos en distancias cortas. Un Sol en III, por tanto, se queda también "corto". Uno quiere brillar por su "labia", por la información que acumula, por lo mucho que habla, por lo mucho que se mueve, pero no consigue nunca altura. Probablemente sea el que más charla en las reuniones y brillará en las pequeñas conversaciones, pero le falta la verdadera inteligencia y la elevación. No puede ir más allá. Es el síndrome del "valgo por la información que tengo", pero esa información no se analiza ni discrimina realmente. Será además una persona que se exprese con orgullo y quiera quedar siempre por encima de los demás en las conversaciones.

LUNA

La Luna es el planeta de las emociones y sentimientos, de la familia y del sentido protector. Podemos observar que sus casa de gozo y tristeza son las contrarias del Sol. Eso es lógico, pues la Luna es la otra polaridad de nuestro ser.

Últimamente, los psicólogos hablan cada vez más de "inteligencia emocional", y ¿qué mejor nos puede indicar eso que una Luna en la III? La Luna en III, donde se ubica la mente de "ir por casa", señala a una persona que dedica su inteligencia primaria a las cuestiones humanas y familiares. Es aquel que se preocupa de la comida o de proteger a los demás, el que sabe tratar con afecto y emoción a los otras personas, dándoles el cariño protector de la Luna y haciéndolas sentirse bien. Puede relacionarse fácilmente con los demás, pues su trato es humilde, nunca impone su orgullo (contrariamente al Sol en III). Su comunicación es empática y por eso se lleva bien con todos: sabe lo que tiene que decir en cada momento para llegar al corazón de la gente. Es también una persona que habla mucho de cosas cotidianas con las que todos se identifican y eso le ayuda a mantener conversaciones con cualquier tipo de personas.

Sin embargo, cuando se trata ya de especulaciones filosóficas y religiosas (casa IX), la Luna es un lastre, pues, para llegar a las alturas de la mente, hay que desprenderse de las emociones y alcanzar una cierta objetividad que sí tiene el Sol, pero no la Luna. La persona de Luna en IX tiene tendencia a confundir sus emociones con las ideas y esto le resta imparcialidad. Y se empeña en pensar lo que siente. Tampoco es capaz de despegarse de lo cotidiano para alcanzar la abstracción. Se queda tan corta como el Sol en la III.

MERCURIO

Mercurio es un planeta que representa la mente, la inteligencia, la astucia, la habilidad, la adaptabilidad, la sociabilidad, la facilidad de palabra etc. Los individuos mercuriales saben caer siempre sobre sus 4 patas, pues son lo bastante adaptables como para doblegarse cuando el viento sopla fuerte y poder volver luego, sin daños, a su posición original. Confiere también físicos juveniles, agraciados (aún sin ser de belleza excepcional), delgados, ágiles y de movimientos rápidos.

¿Dónde iba a estar mejor Mercurio que en la I? El individuo con Mercurio en la I tendrá todas las características físicas y mentales descritas anteriormente. Será un lince que sabrá sacar siempre el mejor partido de las situaciones y doblarse cuando sea necesario. Y siempre caerá sobre sus 4 patas. Será difícil jugársela, porque su inteligencia y astucia le permitirán burlarse de todos sus contrincantes. Además, al ser la I la casa IX de los hijos, cabe esperar que nuestros hijos sean inteligentes y que tengan estudios superiores (seguro que, para los antiguos, el que sus hijos supieran escribir -Mercurio- y, quizá, consiguieron ser escribanos o contables -o bachilleres- era todo un logro).

En cambio, cuando tenemos a Mercurio en VII, son los OTROS, nuestros rivales y competidores o nuestra pareja, los que son listos y espabilados. El sujeto con Mercurio en VII está vendido, pues los demás siempre le superarán en astucia e inteligencia y no tiene nada que hacer contra ellos. Esto es lo más parecido a una corrida de toros en la que el sujeto será el toro, engañado por cualquier trapo rojo, y los demás el torero que juega con él. En el peor de los casos, incluso su inteligencia está en manos de los demás.

VENUS

Venus es planeta de belleza y encanto, y señala todas las actividades placenteras de la vida, la risa, los juegos, el dinero, los regalos etc. Donde esté Venus, hay belleza y alegría. Al ser un planeta benéfico, ni siquiera su tristeza es muy dañina, sin embargo, vamos a ver qué puede dar de sí en ambas casas.

La casa V es la de los amigos íntimos, las fiestas, los amores y los hijos, así como la creatividad. Venus en la V nos dará pues una especial facilidad para organizar fiestas y ser su centro de atención, por nuestro encanto y simpatía. Nuestros amores serán placenteros y con personas de gran belleza; nuestros hijos, hermosos y encantadores; nuestras creaciones, muy artísticas. ¿Qué más se puede pedir?

En la casa XI, la de los amigos y los protectores, la de las esperanzas y los premios, no parece que Venus vaya a ser muy dañina, pues la XI es una casa benéfica, gozo de Júpiter (el buen amigo de Venus). A lo sumo, serán nuestros amigos los que resulten más encantadores (¡y liguen más!); nuestros hijos tendrán parejas más agraciadas que ellos y nuestras esperanzas serán muy bonitas, pero quizá poco prácticas. Y, si buscamos significados más retorcidos, la XI es la V de la VII: ¿serán más amables nuestros hijos con nuestro cónyuge que con nosotros? ¿Y si se casa un sujeto con una persona que tiene hijos/-as de gran belleza? Mejor no ser tan retorcidos.

JÚPITER

Júpiter también es una fortuna, así que no debe de ser demasiado perjudicial en ninguna casa. Podemos observar que, al igual que ocurría para el Sol y la Luna, ambas fortunas (Venus y Júpiter) intercambian sus casas de gozo y de tristeza. Y también es lógico que Júpiter, como planeta superior, brille más en las esferas más elevadas de la vida.

Júpiter tiene su gozo en la XI, casa (como ya se ha dicho antes) de los amigos, los protectores, las esperanzas y los premios. Cabe esperar de Júpiter en esa casa que los amigos sean buenos, justos y generosos (y si hay algún juez entre ellos, mejor). Los protectores también lo serán, y encima benévolos. Las esperanzas son grandes y probablemente se vean satisfechas. Y nuestros hijos harán buenas bodas (XI como VII de la V) con lo cual tendremos estupendos yernos o nueras que nos cuidarán en la vejez (de esperanza, también se vive).

Júpiter en la V nos dará también hijos buenos, respetuosos y generosos. Pero... quizá sean demasiados. Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo y el "Dios te lo pague con hijos" es una expresión popular, pero, a veces, la excesiva cantidad puede llegar a resultar problemática. También está la posibilidad de que a nuestros hijos les dé por sentir una vocación religiosa (Júpiter es planeta de religiosidad), cosa que pocos padres aprecian, pues, en el fondo, todos prefieren tener nietecitos que alegren su vejez a ver cómo sus propios retoños se meten en un convento o un monasterio.

MARTE

Marte es planeta inquieto y agresivo. No puede estarse quieto ni un momento. Tiene que asaltar y embestir. Si está bien, da optimismo y coraje; si está mal, saña y crueldad. ¿Qué se puede hacer con tanta energía para que no se vuelva contra nosotros?

¡Trabajar (casa VI)! Marte está bien el la VI, porque es el área de la vida en la que más energía se requiere: ¿No puedes estarte quieto? Pues trabaja, trabaja y trabaja, hasta quedarte agotado. Una fuerte actividad física (igual que la práctica de un deporte) origina endorfinas y así se calma el belicoso Marte. Para un empresario, un subordinado con Marte en VI es una mina.

Pero, ¿qué pasa cuando Marte tiene que estar encubierto y no se puede soltar? Marte en la XII puede ser terrible, pues el exceso de energía tan reprimido acaba por convertirse en mala saña. Es una agresividad que no actúa directamente, sino encubierta y con mala idea, con toda la fuerza de la represión. Cuando Marte en XII se suelta, puede llegar a ser terrible. En el peor de los casos, los demás no adivinan a un Marte en XII hasta que se encuentran en su propio velatorio. Es un Marte de asesinos. En el mejor de los casos, uno no puede nunca, por narices, exteriorizar su mal genio: se ve forzado siempre a reprimirlo y a poner buena cara aunque le reconcoma la rabia.

SATURNO

Saturno tiene muchas cualidades, aparte de sus conocidísimos defectos. Con Saturno, hay que tomarse las cosas con calma y resignación (agua, resina y ajo: aguantarse, resignarse y a joderse). Como no se puede hacer nada contra él (es pura piedra), mejor trabajar en su dirección.

Si Saturno está en XII (la casa del fatum y de las pérdidas, la de los enemigos), de entrada, jodemos a nuestros enemigos (cosa que ya está muy bien de por sí. ¡Que carguen con el fatum!). Si lo perdemos (casa XII = pérdidas), ¿quién lo va a llorar? Y, en el peor de los casos, Saturno en XII nos da la paciencia y la resignación necesarias para soportar sus embates: somos de piedra ante sus malas bromas. Un Saturno en XII tiene una paciencia infinita para aguantar lo que le echen. Hay también una connotación bastante cínica: siendo Saturno los ancianos y la XII los hospitales y la pérdida, es fácil que ninguno de los familiares mayores de uno llegue a viejo. Se mueren pronto, en cuanto empiezan a envejecer (lo cual supone herencias tempranas). No hablamos aquí del dolor de toda pérdida ni del afecto a nuestros mayores, pues ya hemos dicho que es una connotación cínica (Saturno es bastante cínico). Otra matización es que Saturno en VIII da longevidad y una muerte a edades provectas. Si la XII es la VIII de la V, cabe esperar que nuestros hijos sí llegarán a viejos (con lo cual, en la antigüedad, uno acababa sus días cuidado por sus hijos).

En cambio, con Saturno en VI, uno se convierte en un "peñazo" en el trabajo. ¿Cómo se va a poder trabajar con alguien con Saturno en VI si, en todos los trabajos, es lento, duro de mollera, lo obstaculiza todo, quiere mandar más que nadie y ser una "autoridad" (Saturno, por su regencia sobre Capricornio, tiene afinidades con la casa X), es inflexible e intolerante etc. Pocas cosas hay más penosas que tener a un jefe con Saturno en VI. ¡Pobres de sus "esclavos"! A su vez, los "esclavos " no son tampoco un modelo de rapidez, sino más bien tozudos, lentos, achacosos etc. etc. etc.

Todas las explicaciones anteriores son sólo apuntes superficiales que se pueden desarrollar mucho más para comprender el verdadero significado de los gozos y las tristezas y aprovechar mejor la información que nos lega la tradición.

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Regreso >
Para contactar a Pepita Sanchis visita su sitio de internet en
http://www.geocities.com/sanchis_2000/

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